sábado, 21 de mayo de 2011

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Civismo: ¿un sueño imposible en México?

Calidad de vida emocional

Ana Giorgana

Marzo del 2011

Según indica el diccionario: la palabra Civismo proviene del latín civis, que significa ciudadano y ciudad, y que se refiere a las mínimas pautas de comportamiento social que le permiten a los ciudadanos y la sociedad convivir en su conjunto y en colectividad.
De donde se deriva que el Civismo es un requisito indispensable para que se respeten los derechos, las garantías y también para que se contemple una vida de respeto hacia el prójimo, al entorno natural, así como a todo lo que corresponda a la vida pública.
Se puede interpretar como la capacidad de los seres humanos y su vida social teniendo consideración a los individuos y los actos de civismo permiten que una sociedad se integre de la mejor manera, ya que pone el acento en la educación, la urbanidad y la cortesía.
Siguiendo esta línea de pensamiento y al salir a la calle podemos darnos cuenta que el Civismo no es la nota en nuestras sociedades mexicanas. Así podemos ver basura por todos lados y en cualquier lugar, a nadie le interesa el bien de todos, algunos cuantos barren su calle y su pedazo que les corresponde, pero al segundo o minuto, puede pasar y pasar algún otro que sin el menor respeto deja papeles, colillas o cualquier objeto que le estorbe.
Podríamos aducir esa cuestión de la basura, que sólo tomada como un ejemplo, se resuelve colocando botes de basura en todos las calles y así la gente podrá poner la basura en su lugar.
El problema es que se los llevan, se los roban, alguien decidió que lo necesita en su casa o para alguna causa personal. Entonces el Civismo es una condición que se aprende, que se enseña y que se tiene que rescatar en nuestra sociedad mexicana.
Si somos peatones no podemos caminar tranquilamente porque los automóviles ocupan un espacio demasiado importante en las calles. Los automovilistas están al acecho de llegar en primer lugar. Las personas del transporte público corren y se estacionan donde mejor los conviene para ganar el pasaje. La seguridad de los individuos que transportan no les interesa. Ellos tienen que llegar y punto.
Nadie se da cuenta que justamente lo que hacen o su actividad es un servicio a la sociedad. Sin embargo, en el camión a nadie le interesa si quien está de pie es un hombre mayor, una señora embarazada o niños enfermos. La gran mayoría de las personas, ha perdido, el sentido de la cortesía y de la buena convivencia.
Así podría nombrar la actitud hacia nuestro entorno, nuestro ambiente, las luminarias pueden estar para el uso de todos, pero alguno decidió que es mejor para su terreno, para sus fines, para sus intereses propios, y los demás. ¡Que se aguanten!
El Civismo es ante una actitud y también un compromiso y al mismo tiempo una obligación.
Si queremos vivir en sociedades libres se requiere ante todo Civismo.
Por tanto, el Civismo sólo es posible observarlo en las acciones, en los actos y en las maneras y modos como nos comportamos como sociedad en su conjunto.
No he de decir que todos los mexicanos o la gran mayoría no somos seres cívicos o civilizados. Existen también personas preocupadas por otros en sus condiciones de vida y les ayuda, forman organizaciones y se entregan a una causa para dar rienda suelta a su civismo.
Por ello, me parece importante retomar el civismo como una asignatura pendiente en nuestro México, que tiene que estar desde el jardín de niños hasta que se culmine la preparatoria. Enseñar desde muy pequeños lo que es la consideración, la convivencia, el compromiso, la responsabilidad, mirar al otro, al necesitado, tener respeto por la vida, el espacio y las libertades de otros.
En su mayoría, la sociedad mexicana carece de Civismo como lo apunté al inicio de este artículo, requerimos regresar a esa enseñanza fundamental que nos permite convivir en una sociedad, no sólo vivirla sino ir construyendo comunidades que nos pertenezcan a todos, que nos comprometamos con su entorno, con el cuidado de sus calles, de las escuelas, de los medios de transporte, de la energía, en fin, son tantos los rubros donde el Civismo tiene sus ramas, pero si es una realidad, que hoy por hoy, en nuestro país y sistemas educativos, se encuentra muy olvidado.
La indiferencia y apatía frente a lo que no consideramos nuestro es una muestra de esta ausencia, de este vacío, que por el contrario, se cubre con atropellos, violencia, abuso y desconsideración.
El Civismo nos atañe a todos y es una gran responsabilidad. Si fuéramos más educados en el Civismo desde pequeños, nuestra México tendría, por lo menos, no sólo algunos individuos responsables, sino una sociedad responsable y comprometida en su participación y acción social.
Gracias por leerme, mi misión es la calidad de vida emocional y su impacto en lo social.

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